Nadie aprende un idioma con un libro de texto estando de vacaciones. Pero todo el mundo aprende a decir "te toca", "gano yo" y "estás haciendo trampas" a los diez minutos de sentarse a jugar a las cartas, y eso se queda.
Jugamos con la baraja española — oros, copas, espadas y bastos, la que no tiene ochos ni nueves — y empezamos por la brisca, que se explica en cuatro minutos y se discute durante toda la vida. Después el tute, si el grupo se anima. Todo transcurre en español hasta donde puedas seguirlo, y paso al inglés justo lo necesario y ni una palabra más.
No necesitas saber nada de español para venir. Quien empieza de cero pasa la primera media hora escuchando y termina cantando las cartas en voz alta, porque no se puede jugar sin decirlas. Trae algo de beber, siéntate frente a la bahía y vete con un juego de cartas de verdad y cien palabras que no has tenido que memorizar.