Sa Talaia son 475 metros, que no suena a mucho hasta que estás arriba y ves la isla entera de una vez — Formentera al sur, las salinas, es Vedrà frente a la costa oeste y, si la mañana está limpia, las montañas de la península.
La subida dura poco más de una hora por un antiguo camino de pastores entre pinos. Es constante, no dura: si puedes caminar una hora sin parar, puedes hacerlo. Vamos despacio y paro a menudo — en parte por ti y en parte porque hay mucho que contar: el romero silvestre, la torre de vigilancia de incendios, los bancales que se cultivaron aquí durante siglos.
Arriba nos sentamos a comer. Llevo una tortilla de patatas de verdad, hecha esa misma mañana, con pan, tomate, aceitunas y algo fresco para beber. Comerse una tortilla en el punto más alto de la isla, viéndola entera, es mejor comida que la de la mayoría de los restaurantes.